| Y el Senado, ¿para qué? |
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| Escrito por Paco G. Redondo. Profesor. Afiliado a UPyD | |||||
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En el siglo XIX con el paso del absolutismo del Antiguo Régimen político autoritario al liberalismo representativo basado en la soberanía nacional y la división de poderes, se configura en las sucesivas constituciones un Parlamento bicameral -excepto en la II República de 1931 que era unicameral muy proporcional y muy inestable-, primero por un sufragio muy censitario y finalmente universal, en el cual el Congreso de los diputados representa la voluntad ciudadana y el Senado o Cámara Alta pretende hacer de contrapeso y moderación de los ímpetus populares. Actualmente en España el Congreso está formado por 350 diputados elegidos entre candidaturas en grupo en circunscripciones provinciales, proporcionalmente al voto emitido, mientras que al Senado se eligen básicamente 208 escaños, 4 nominales por provincia por sistema mayoritario (sobre 3 de cada partido o coalición). En cada elección se habla de reformar el Senado para convertirlo en cámara de representación territorial, pero después se vuelve a la comodidad y todo queda en retocar su reglamento interno. ¿Qué función característica tiene el Senado? Una propuesta para dotarlo de sentido puede ser transformarlo en cámara de representación y política autonómica y exterior cambiando la Ley Electoral. Junto a un Congreso de 400 diputados (300 por provincias y 100 en circunscripción nacional) plantear un Senado de 117 senadores: cada una de las 17 Comunidades, 3 senadores más 1 Ceuta y Melilla, 53; más los 17 presidentes autonómicos, y de Ceuta y Melilla, 19; y otros 45, un senador más por cada millón de habitantes de la Comunidad Autónoma.
Hoy en día la función del Parlamento como expresión democrática de la voluntad popular es triple: de enmienda legislativa, de aprobación presupuestaria y de control político. Ésta tecera está claramente descafeinada con el sistema actual de listas cerradas al Congreso, donde la oposición acusa al gobierno de gobernar mal una materia, y el ministro responde que se invierte más que hace años (aunque no tenga en cuenta la inflación). El Congreso -y sobre todo el Senado- deben revitalizarse; para ser un Congreso bis y ligth, sobra. Otros artículos de Paco G. Redondo
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