| ¿EL FINAL DEL ANTICICLÓN? |
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| Escrito por Jordi Xuclà | |||||
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En estos momentos me pregunto dónde se encuentran los planes hidrológicos “nacionales” y que fue de las propuestas de los gobiernos de CiU para poder solucionar de manera más eficaz la escasez de agua y que las “izquierdas” criticaron en su día ferozmente. Hoy, instaladas en el Gobierno, se dedican a concebir como respuesta-parche la llegada de barcos con agua procedente de una desalinizadora de Almería y, claro, proyectos e inversiones millonarias para el futuro… De esto, de prometer, los socialistas catalanes ya han aprendido del señor Zapatero. Como mínimo, esta carestía de agua en Cataluña sirve, también, para demostrar que los proyectos de trasvase del PP, sin una planificación real, eran y son, simple y llanamente, un escarnio al sentido común y a las necesidades de los ciudadanos catalanes. Sí claro… ¡Hacen falta lluvias! Pero además hacen falta ideas, propuestas y proyectos serios y realistas. De momento, lo poco –que es mucho- que podemos hacer los responsables políticos es trabajar para resolver los problemas y las contrariedades del presente y del futuro. Escribía hace unos días que parece que las campañas electorales, y particularmente esta en que estamos inmersos, están orientadas principalmente a movilizar a “los electorados” de cada partido en contra de algo o de alguien, y no a favor de nada. La política y la sociedad españolas necesitan un cierto sosiego y reflexión. Pero en pro de la movilización y de acentuar el partidismo, ninguna formación política, grupo de presión (ya sea la Conferencia Episcopal o los artistas e intelectuales de siempre) o medios de comunicación están dispuestos a conceder y se dedican a ir sembrando tempestades con cuestiones tan sensibles como el modelo lingüístico en la educación pública en Cataluña, la situación del País Vasco o orquestar batallas basadas en cuestiones morales o de creencia religiosa. Estamos instalados en un enorme anticiclón electoral, donde en el fondo nada se mueve, nada realmente importante es abordado con seriedad y responsabilidad. Todo se sumerge en la niebla. Necesitamos una lluvia de nuevas ideas, nuevos parámetros y nuevas formas y paradigmas de hacer política. ¿Será para abril? Por aquello que “en abril aguas mil”... Veremos en marzo como queda el paisaje una vez la niebla se disipe… Pero, en cualquier caso, deberíamos procurar que ninguna tormenta nos sorprenda algún día.
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