Las elecciones europeas de 2009, celebradas simultáneamente por primera vez en 27 países, no solo representaron la primera convocatoria para el cuerpo de votantes más grande de la historia electoral de las democracias representativas contemporáneas (500 millones), sino que se convirtieron en un plebiscito a nivel europeo respecto al devenir de la propia UE. Por ello, y por el contexto de crisis económica que acrecentaba el deterioro del apoyo de los ciudadanos hacia las instituciones europeas, estas elecciones alcanzaron la máxima relevancia en el contexto europeo.
El pasado 17 de Febrero de 2012 se publicó el “Informe Final” relativo a las elecciones generales celebradas en España el 20 de Noviembre de 2011 elaborado por la Misión de Asistencia Electoral de la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR) de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).
Esta Oficina con sede en Varsovia (Polonia), antigua Oficina para las Elecciones Libres, constituye un instrumento fundamental de asesoramiento y asistencia electoral para los 56 países que componen la Organización, creada en Helsinki en 1975, y que tuvo el éxito de servir de foro de debate y decisión política para países de ambos bloques durante la Guerra Fría.
Los hechos demuestran que las cosas no cambian mucho, o bien que el tiempo pasa muy deprisa. En 1836, las Cortes Españolas ya se reunían en la Carrera de San Jerónimo, de Madrid; discutían de legislación electoral y de los sueldos de los diputados, y había muchos súbditos indignados, como los sargentos de La Granja que reclamaban a la Regente más derechos y una vuelta a la Constitución de 1812.
El voto en blanco, una de las opciones para las elecciones locales del 22 de mayo que han surgido a raíz de las movilizaciones del 15 de mayo, no tiene representación en los parlamentos o ayuntamientos pero sí tienen efectos en el reparto de escaños.
La operación central de todo el proceso es la jornada electoral, el día en el que los electores acuden a los colegios para depositar su voto en las urnas y plasman así la decisión que han adoptado, a favor de uno u otro candidato.
El día de la votación puede dividirse en tres apartados: la constitución válida de las mesas electorales, que han sido designadas días antes; el acto de la votación propiamente dicho; y el escrutinio, tanto el provisional en las mesas electorales, como el definitivo, por las Juntas Electorales.